EL SEÑOR ES MI PASTOR
A LA LUZ DE LA PALABRA: Jn 10, 1-10
Jesús se nos presenta en su Palabra como el buen Pastor y como la puerta por donde entramos a la felicidad.
Es a veces difícil encontrar a un pastor por nuestros campos. Pero esta figura pastoril fue tomada por Jesús para decirnos que él es Pastor, pero no cualquier pastor, sino Ael Buen Pastor@. Cuando hemos visto algún pastor por los campos, si les observamos, nos podemos dar cuenta que son los que cuidan y mantienen unido a todo el rebaño de ovejas. Las ovejas le siguen y saben distinguir quién es su pastor del extraño. Las ovejas confían en su pastor, no temen.
El pastor conduce al rebaño completo y conoce a sus ovejas y algunos de ellos las ponen nombres y las conocen así. ALa blanquilla@, Ala manchada@, Ala lucera@, Ala paloma@, Ala estrellita@... No se le escapa ninguna. Y cuando las conduce al redil, sabe, sin contarlas que están todas o falta alguna. Él las llega a querer y las ovejas llegar a confiar en su pastor. Dicen que hay pastores que son incapaces de sacrificar ellos mismos a sus ovejas cuando ya son grandes.
Jesús es el Buen Pastor. Como los buenos pastores y aún mejor, nos conoce perfectamente, pero este pastor no solo nos conoce por el nombre y por el aspecto físico, sino que además, nos conoce hasta el corazón. Sabe de nuestros sentimientos, de nuestras esperanzas, nuestras frustraciones, de nuestras inquietudes... conoce lo que nos preocupa y lo que nos ilusiona.
Tener a Jesús como nuestro Pastor implica aceptarle como guía en nuestra vida. Significa que como las "ovejas", le distinguimos de otras personas porque lo conocemos, porque tratamos con él. Tener a Jesús como nuestro Buen Pastor implica escucharle, poner el oído a su mismo ritmo, seguir sus pasos y confiar en él. Significa que le conozco tanto que sería difícil confundirle con otro que no es mi pastor.
Es una imagen preciosa la que nos presenta hoy Jesús. Imagen que las gentes de su tiempo pudieron entender perfectamente y de hecho a Jesús muchas veces se le ha representado con una oveja en sus hombros.
Pero hay otra imagen clara. Es cierto que él es el Buen Pastor, pero también nos pide en un segundo símbolo, que hay que pasar por la puerta estrecha.

Cuando Jesús nos dice que él es la puerta y es una puerta estrecha, nos está indicando que para seguirle hay que ser sencillos, humildes, pero por otra parte, seguir a Jesús no es algo fácil ni cómodo si nos lo queremos tomar en serio. El camino del seguimiento de Jesús no es el camino de lo fácil y de lo cómodo, del mínimo esfuerzo, sino de la superación, del esfuerzo, y del trabajo... es el camino del evangelio del amor.
Tomar a Jesús como el Buen Pastor de mi vida significa tomar su Palabra como modo de vida, estilo de maduración y crecimiento en la fe, significa asumir en mi vida el estilo y el ritmo de vida y compromiso de Jesús con la vida y la historia.
Hemos de pedir al Señor que sea él quien conduzca nuestras vidas y nos ayude a descubrir que, aunque difícil de vivir su evangelio, merece la pena pues su Palabra siempre en vida.
Os animo a que durante esta semana repitamos con frecuencia esta sentencia del salmo 22:
“EL SEÑOR ES MI PASTOR, NADA ME FALTA”
¡¡QUE TENGÁIS FELIZ SEMANA!!
El Señor es mi pastor: nada me falta;
en verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo haciendo honor a su nombre;
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo,
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Me preparas una mesa frente a los enemigos,
me unges la cabeza con perfume, mi copa rebosa.
Tu bondad y lealtad me siguen, toda la vida,
y habitaré en la casa del Señor por años sin término.
SALMO 22













tarecus dijo
Lo pruebo yo mismo y miro si funciona...
12 Abril 2008 | 10:44 PM