QUEREMOS SER FELICES
A LA LUZ DE LA PALABRA: Mt 5, 1-12
Si echamos un vistazo a todo el panorama mundial, tanto a nivel social como político, religioso, familiar y de relación.... podemos descubrir que el hombre y la mujer andan siempre en búsqueda de la felicidad y vislumbramos que hay signos de poca felicidad y signos de falta de amor. Esta realidad es algo constante en toda la historia de la humanidad. El hombre y la mujer siempre luchan, se esfuerzan y trabajan para ser felices.
El corazón del hombre desde su creación está gritando que quiere ser feliz, feliz plenamente. Y es que al fin y al cabo,hemos sido creados para ello. El no serlo, significa no cumplir con nuestra propia vocación. Dios nos ha creado para la felicidad.
Nosotros, todas las cosas las hacemos por amor a la felicidad. Hasta lo que sabemos que no tenemos que hacer, lo hacemos muchas veces por amor y porque creemos que podemos ser más felices de lo que somos.
Y Jesús descubre exactamente eso, que nadie se llega a realizar plenamente como hombre o como mujer si no es en la felicidad verdadera. Se ha dado cuenta que los hombres en su tiempo habían puesto toda su confianza, todo su fin, todo su empeño, toda su felicidad en el cumplimiento de unas leyes y unos preceptos pensando que en ello estaba la felicidad.
Y Jesús, que parece que venía a repetir las palabras de siempre, la antigua ley, resulta y sorprende que viene a anunciar algo nuevo al mismo tiempo antiguo. Desde Jesús, el mensaje de Dios no es el del cumplimiento sin estar convencido, no es el de la ley por la ley, sino que el evangelio que Jesús nos viene a traer y nos ofrece, es el evangelio del amor. Y el amor sincero y verdadero nos lleva necesariamente a la felicidad verdadera.
Y es que "cada hombre es lo que ama" (De div. Quaest. 83, 35).
La doctrina o más bien, el mensaje de las Bienaventuranzas se puede poner, junto al precepto del amor, en el centro, en el meollo de la doctrina de Jesús. Jesús viene a invitarnos a retomar nuestro origen, nuestra primera vocación por el cual fuimos creados: amarnos y amándonos, ser felices. No hay más doctrina de Jesús.
Y es cierto que habiendo sido creados por Dios para felicidad, hoy queremos ser felices sin contar con lo trascendente, sin contar con Dios. Él que nos ha creado para ser felices, y ahora queremos ser felices sin contar con él.
San Agustín, en uno de sus escritos llegará a decir que "La búsqueda de Dios es la búsqueda de la felicidad. El encuentro con Dios es la felicidad misma" (De mor. Eccl. Cath. 11, 18). Y aquí es donde se encuentra uno de los grades vacíos del hombre y la mujer de hoy.
Los preceptos enseñados en tiempos de Jesús eran de "No de hacer", "No pensar", "No decir", "No mirar"..., con Jesús se sintetiza en un "Sí" grande: "Sí, amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo", y hoy nos dice: "Sí, tienes que ser feliz". Y esta felicidad que nos anuncia Jesús va directamente dirigida a los que más sufren en este mundo, a los que saben de verdad amar desde el corazón.
Los preceptos y las leyes sin amor, se quedan en meros hechos sin espíritu, no son plenamente verdaderos. Sin embargo, la generosidad, la práctica de la vida diaria y la práctica religiosa realizada desde el amor adquiere todo su sentido.
De nada sirve hacer la vida religiosa, porque se mandan, porque se ordena, porque está escrito. Si no se realiza desde el amor verdadero y para el amor que conduce a la felicidad, hemos de cuestionar muchas cosas de las que hacemos.
Bienaventurados, felices los que desde el amor a Dios y al prójimo trabajan por la paz, por la justicia, por la honradez, por la verdad, por el evangelio...
Se es feliz porque uno está convencido de lo que hace y lo hace por amor. No serán felices quienes no están convencidos de hacer las cosas desde el amor.
Tendríamos que descubrir que seguir a Jesús no consiste en cumplir muchas leyes, sino quien en este seguimiento ama mucho. Que aprendamos que todos hemos sido creados para ser felices amando. Que estemensaje de Jesús de la felicidad nos ayude esta semana a descubrir el centro del evangelio de Jesús.















fenicia dijo
Anoche estuve leyendo estos textos,con cuidado y con mimo,para luego meditarlos y hoy he necesitado releer,como lo que agrada. No te contesté pues me coctaba enviar comentarios a tu blog,pero ya sabes que nunca pasan inadvertidos tus mensajes para mi.
kisses
Feni
4 Febrero 2008 | 05:43 PM