EL AMOR LO PUEDE TODO
Era un domingo, 23 de octubre de 1994 y recuerdo que esa tarde regresaba a casa. Durante la cena, escuchando las noticias,informaban dela muerte de dos religiosas, agustinas misioneras. Fue la noticia del día y así se abría un tiempo largo de reflexiones, entrevistas, imágenes, lamentos, súplicas por la paz en nuestra tierra argelina, cuna del gran santo Agustín y lugar de trabajo deesta Congregación Misionera.
La muerte es el paso que más tememos todos, quizá no por el trance en sí mismo, sino por el modo, la formade pasar de este mundo a la vida prometida.
Cari y Esther, que así se llamaban forman parte ya dela historia de mujeres testigo, reflejo de esa consagración y de cada una de lasmujeres que día a día van entregando la vida en cualquier lugar y rincón del mundo.
La muerte violenta de estas dosreligiosas son el resultado de su entrega a Dios y a su pueblo querido de Argelia. Pudiendo haber renunciado libremente a continuar su entrega a los pobres, optan aúna pesar de algunas reticencias, a continuar con su presencia en Argelia.
Y es que el amor lo puede todo. El amor vence al miedo a lo que pueda ocurrir y por eso, porque supieron amar a Dios y a su pueblo, se han convertido en testigo de la esperanza para los tiempos de hoy.
Morir violentamente por amor a un proyecto, el proyecto de Jesús en medio del pueblo argelino ha supuesto muchos interrogantes al mundo entero y aalgunas Congregaciones Religiosas junto a instituciones sociales, porque descubrimos que hoy aún sigue habiendo hombres y mujeres que anteponen su entrega a Dios a los intereses personales.
Ellas, junto a toda la comunidad allí residente, después del discernimiento comunitario llegaron a la conclusión responsable de que “
Yasí fueron discerniendo a la luz de
Y Cristo una vez más nos sigue haciendo una llamada seria a la entrega, cada uno en nuestros campos de trabajo y nos plantea serios interrogantes sobre la vida de fidelidad de nuestra fe.
Amar a Cristo es amar su proyecto aunque en el proyecto corramos, arriesguemos y perdamos la vida. Y al final, lo sabemos, el amor lo puede todo. Será Dios quien desde su voluntad misericordiosa diga la última palabra ante las injusticias de este mundo. Y es que no puede haber nada por encima del respeto y la divinidad de la persona humana.
Lasreligiosas todas, y por las circunstancias que se dieron, Cari y Esther, supieron todas ellas entender el lenguaje de los sencillos, es decir, el lenguaje de Dios que sólo entiende de amor, pues eso es lo que es Dios: Amor. Ya se ha convertido en algo muy propio de estas religiosas esaexpresión “Nadie nos puede quitar la vida porque nosotras la hemos entregado” (julio 1994), reflejo que expresa la actitud con la que vivían.
Que sea Dios el gran premio a la entrega; Dios que es
morir, a quien retornar es resucitar, con quien habitar es vivir. Dios, de quien huir es caer, a quien volver es levantarse, en quien apoyarse es estar seguro” (Solil. 1,1,3)









fenicia dijo
Querido amigo:yo.leyendo esto te quiero tambien dar un testimonio mio,en primera persona de que si bien dá miedo a lo desconocido ,a morir.Y ESAS HERMANAS SIN DUDA MURIERON VICTIMAS DE LA SINRAZON,PERO QUERIAN PERMANECER ALLÍ,AÚN A COSTA DE ESE RIESGO.
Yo,como mujer de Guardia Civil pasé del 81 al 82 en Intxaurrondo,concretamente en el acuartelamiento de INCHAURRONDO,donde mi colectivo era atacado diariamente por el terrorismo de ETA y yo podria haber esperado a mi marido en el sur y su paz,entre familia y amigos segura,en mis paisajes,hasta acabar la concentración y sin embargo estuve con el,donde se sufre,con los nuestros ,en ese clima de térror constante,mirando los bajos del coche cada vez que saliamos o entrabamos y nunca sabiendo si regresaria de su trabajo,porque por solo llevar un tricornio de charol le podian disparar en la sien,cobardemente.Y YO QUERIA ESTAR ALLI,CON EL Y LOS MIOS y que fuera lo que Dios quisiese,A UN dios que yo le daba gracias sencilla y grandemente por cada nuevo amanecer,como algo unico e irrepetible.Dios estaba allí.
20 Octubre 2007 | 10:12 PM