¿DUDAS DE FE?
Lc 13, 22-30
El mensaje de las lecturas del presente domingo, y principalmente el evangelio, viene a continuar y corroborar la idea del domingo pasado: ser cristiano, seguidor de Jesús no es cómodo; exige esfuerzo, es duro y muchas veces nada fácil.
En estas cartas que ella misma mandó destruir antes de morir, dirigidas a sus confesores, manifestaba sus dudas de fe, sus dificultades en la entrega, sus inquebrantables preguntas sobre el sentido de la entrega a Dios y a los hombres. En estos escritos descubrimos a una mujer muy humana, por eso mismo, más fácil de querer e imitar en este camino.
Es cierto, aún aquellos más santos y entregados a Dios encuentran dudas en el camino, aparecen interrogantes que cuestionan los pilares de nuestra vida y de nuestra fe.
Pero es que a veces a nosotros también nos ocurre lo mismo. Nos preocupa mucho la salvación y tememos no conseguirla por dudar. La duda nos obliga a preguntarnos y a buscar aclaraciones, y eso nos puede hacer descubrir el sentido desu vida y desu fe.
Quizá a muchos nos preocupe la salvación... como aquel que preguntó a Jesús, pero lo más importante no es el final, sino cómo llegamos al final. Y eso es lo que Jesús quiere decir a los oyentes y nos dice a nosotros.
No consiste en saber cómo será el después, sino cómo vivimos el ahora... Cómo es nuestra fe a pesar de las dudas ahora...
Hay que entrar por la puerta estrecha... La vida no es fácil y a veces es demasiado dura... nos exige esfuerzo diario y constante, nos pide renuncias en medio de los gozos, y vosotros lo sabéis muy bien eso.
Y la vida de la fe también es complicada y exige de nosotros esfuerzos aunque a veces no veamos con claridad... Siempre he dicho que hay que dudar de los que nunca dudan de su fe... parecen de otro mundo. Dudar y tener miedo de los que creen tener toda la verdad... de los que piensan que su raza, color de piel es la única importante, de los que piensan que su religiín es la única verdadera, de los que creen que los que piensan distinto a ellos están equivocados... A esos hay que temer. Hasta el mismo Jesús tuvo sus dificultades.
Entrar por la puerta estrecha es asumir la vida de fe como la asumimos en nuestra vida ordinaria... con valentía, con ilusión, aunque aparezcan dificultades, dudas, miedos... Es como subir una larga cuesta repleta de escaleras, venciéndolas bajo el aplastante calor de un sol de verano del sur, dudando si merece la pena continuar...
Vivir la experiencia de fe desde la entrega, desde el servicio y no creernos con la verdad plena considerando a los demás equivocados... Pues como bien dice el evangelio, los que se creen los primeros serán los últimos, y los últimos los primeros.... (las fotos son: 1ª Ascensor en Cartagena. 2ª Subiendo al Santuario de Caravaca de la Cruz).









teodoro-gallo dijo
El cristiano es muy molesto...demasiado para quien se dice cristiano y no lo es...Recuerdo a un Gallo joven, cacareando, y repitiendo las palabras del Evangelio en cierta reunión madrileña y cuando mas entusiasmado estaba con la Palabra del Maestro...un "polvorón" vino a decirle: "por favor modérate en tu exposición que parece un mitín comunista".
¡Monseñor!...pero si no me aparté ni un ápice del Evangelio.
No es lo que dices....es como lo dices...
Por eso Jesús es molesto...el seguidor de Jesús es molesto y también aquel Gallo sintió la dificultad en la entrega..las dudas de fe...se preguntó ¿es mi fe que no la entienden o yo soy el que está fuera de la fe de la Iglesia?
25 Agosto 2007 | 06:11 PM