La Coctelera

"De corazón a corazón"

Tarecus

Categoría: REFLEXIONES

14 Mayo 2012

ME HAS MANTENIDO EN VIDA

Acabo de ver una película que trataba del hecho atroz del atentado de las torres gemelas (World Trade Center). Sin duda, cuando apareció la fecha al inicio de la película, recordaba exactamente dónde me encontraba en ese momento. Sí lo recuerdo perfectamente. Sin decir que ha sido una buena película, sin embargo, confieso que he podido escuchar expresiones que me han hecho pensar. "Me has mantenido en vida" fueron las primeras palabras que del policía al ver a su mujer tras haber sido rescatado de entre las ruinas que le atrapaban y que podían haberlo llevado a las tinieblas. Sin embargo, al entrar en el hospital en la camilla para ser recuperado, el encuentro con su mujer fue una declaración de amor y un manifiesto de la razón por la que estaba aún con vida: "me has mantenido en vida". Tener razones para vivir. Confieso que a veces uno ve tan escura la realidad que no se encuentra motivos suficientes por los que luchar. Y sin embargo todos tenemos que tener algún motivo, alguna razón por la que digamos que la vida merece la pena, y sobre todo cuando las cosas no vayan bien. Tener razones, motivos por los que unos sigue en vida es un asunto fundamental y que cada uno tenemos que encontrar en nuestro día a día. Es cierto que si nos dejamos llevar por los acontecimientos de la vida, ésta a veces nos ofrece suficientes motivos como para decir que no merece la pena. Sin embargo hay que saber profundizar y mirar con ojos diferentes para encontrar razones diferentes por las que digamos que efectivamente, merece la pena vida con intensidad.

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2 Mayo 2012

LOS PILARES DE LA VIDA

Cuando tengo que hablar a los jóvenes sobre lo importante que es crecer de un modo maduro, no puedo por menos de recordar algo que para mí, en mí vida, ha sido muy importante. Los TRES PILARES los suelo llamar yo. La madurez de una persona se refleja en el crecimiento y al mismo tiempo en el equilibrio de los tres. Quizá al reflexionar, nos damos cuenta que en alguno de ellos fallamos, y eso es lo que posiblemente nos esté haciendo sufrir en algún momento. Toda persona necesita desarrollar los tres, sin dejar de dar importancia a ninguno. Los tres son esenciales y los tres hemos de trabajar a o largo de toda la vida.

Creo que cuando se desarrolla más unos que otros, en el fondo estamos viviendo en un desequilibrio personal. La experiencia de la vida me lo ha ido diciendo: los tres son esenciales para el pleno desarrollo, para la madurez y el equilibrio. Son esenciales a la misma persona, al continuo desarrollo y nadie puede estar libre de ayudar al otro para que llegue a la madurez. Desde muy pequeños estamos vinculados a estos pilares. Al comienzo de nuestra vida, serán nuestros padres los responsables de su desarrollo, pero poco a poco, la responsabilidad pasa a manos de uno mismo, pero con la necesidad del apoyo y ayuda de quien está a nuestro lado.

Estos tres pilares van a sustentar nuestra vida. De ellos dependerá nuestra felicidad y nuestra razón de vivir. Ya hablamos.....

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19 Abril 2012

SABER PEDIR PERDÓN a veces no es fácil

Mira por dónde que después del desafortunado viaje del Rey de España... de esas imágenes de archivo que salen ahora por los medios de comunicación, viendo a un elefante caído bajo el dolor mortífero de las balas, el Rey, con cara de tristeza y bastante avergonzado, pide perdón a toda una Nación.

Muchos han sido los comentarios a raíz de este gesto de clemencia a un pueblo. Quizá haya para todos los gustos.. Lo que sí que es cierto que aún condenando, según mis criterios, dicha actuación, primero de matar elefantes, segundo, de haberse tomado tales vacaciones intempestivas cuando un país está siendo recortado por todos los lados, y tercero, por el mismo hecho de que estemos o no en esta situación de crisis, no es de recibo que una persona pública se gaste tal cantidad de dinero si eso es cierto.

No es fácil pedir perdón. El dinero y el tener un cargo de responsabilidad no facilita el hecho de tener que pedir perdón delante de todo un país. Es verdad es es ejemplar el pedir perdón, como perdón debieran de pedir tantas y tantas personas que ejercen el servicio público y han hecho daño de un modo u otro a una sociedad entera. Políticos, Sindicalistas, Actores, Cantantes, Obispos y Sacerdotes... Futbolistas, Periodistas... y tantos y tantos que debiéramos de aprender a pedir perdón.

Creo que son tres las expresiones que hemos de aprender desde pequeños: saber decir GRACIAS, PERDÓN Y POR FAVOR. Por otra parte, son tres modos de vivir hoy... Y solo así seríamos capaces de no creernos con toda la verdad, de no creernos los mejores y de no pensar que siempre hacemos bien las cosas... como también sería significativo porque se considera al prójimo uno igual a nosotros, digno de respeto como personas.

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15 Abril 2012

INTOCABLE

Acabo de venir de ver una película hermosa... que llena de emoción... toca bastante el corazón.

"Intocable", película francesa, escrita y dirigida por Eric Toledano y Olivier Nakache y protagonizada por François Cluzet y Omar Sy. Aunque es cierto que es larga... uno ni se entera de la duración. Simplemente es necesario dejarse llevar por los sentimientos... por las imágenes, por las palabras y los gestos de los protagonistas. Y es que ilusionarse por la vida a pesar de las desavenencias es un logro que no todos consiguen. Aceptar al otro tal y como es sin compasión en el trato y con total normalidad es fundamental para afrontar la vida tal y como es... sin tapujos, sin miedos...

La historia gira en torno a la sorprendente amistad que surge entre dos personas que no tienen nada en común: un millonario que se ha quedado tetrapléjico tras un accidente y el hombre al que contrata para que lo cuide, un inmigrante proveniente de los suburbios de París que acaba de salir de la cárcel. Tiene su humor por encima de la desgracia que se vive, pero lo más importante es la amistad que comienza a nacer entre los dos protagonistas.

Muchas veces somos propensos a compadecernos nosotros mismos o compadecer al otro por alguna razón. Saber afrontar la propia realidad, y a veces hasta bromear y reírse de la misma es muy importante. Tanto un protagonista como el otro, saben estar en su lugar. Saben que aun a pesar de las posibles limitaciones que ya nos presenta la vida a algunos, tenemos que saber poner fe en la propia existencia. La ternura, el cariño que se van tomando el uno al otro sin compasión es entrañable y nos puede enseñar a querernos tal y como somos sin ñoñerías de la vida.

La amistad y el cariño es capaz de superar barreras, de dejar a un lado la compasión, para pasar a la novedad de lo que a veces uno no cree poder realizar. Echarle un poco de ganas a la vida, de ilusión y teniendo esperanza y fe, se pueden realizar grandes cosas. Y algo muy importante, teniendo amigos que te quieren de verdad y no te mienten ni te engañan por compasión.

Quizá debiéramos ver la vida de otro modo... con más ilusión. Quizá debiéramos de poner más ganas en saberse reír de uno mismo y dejar que los otros se rían... Quizá debiéramos de querernos más y así posiblemente naciera una bella amistad.

Sinceramente os invito a verla, merece la pena.. te vas a reír y te vas a emocionar... Pero eso sí... aprende a ver, a observar los gestos, a escuchar la palabras que animan a vivir rompiendo barreras. En la amistad no importante el color de la piel, ni la edad, ni la posición social, ni siquiera ser hombre o mujer... Solo hace falta aceptarse así, como somos y querernos en pequeños gestos y palabras sentidas.

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9 Abril 2012

COMO RESPUESTA A LA OFENSA... MUCHOS BESOS SANTOS

Hola amigos... sí, el post que publicaba hace unos días iba también dirigida a esa tan conocida homilía del Monseñor. Sigo pensando que el Viernes Santo, día tan importante para la fe cristiana y en el que recordamos la entrega total de Jesús por todos y cada uno de nosotros... debiera servir para recordar el gran amor que Dios tuvo con nosotros, y después de haber celebrado el Jueves Santo, día del amor fraterno, recordar que nosotros hemos de aprender a servir y entregarnos a los demás.

Pero mira  tú por dónde... que la mejor respuesta a esa homilía marcadamente negativa ante la vida... muy contraria a lo que Jesús vino a anunciar... Una homilía merecedora de todas y más críticas y digna de olvidar. Una homilía, que siendo retransmitida por TV debiera ser muy pensada y escrita para no errar... y después de hacer las declaraciones oportunas sobre dichas palabras por parte de muchos colectivos y algún Obispo más (Hay muchos obispos que sabes estar en su lugar y son sensatos)... vino el BESO SANTO.

Prefiero los besos santos que las palabras ofensivas. Prefiero esos besos, manifestación del cariño y el afecto a las palabras que, en un día como ese, solo ha provocado malestar en una sociedad que ya cuesta ver a la Iglesia (Jerarquía?) bien. Creo que no era el tema más apropiado, no era el lugar más idóneo, y no era el medio de transmisión mejor.... Pero es lo que hoy por hoy tenemos... y no hay más.

Me recuerda aquella viñeta que representaba a un curita subido en el púlpito y estaba hablando de lo pecaminoso que era la sexualidad... que ella nos iba a llevar a lo más profundo del infierno... y en ese momento, en la ventana de la iglesia había dos gorriones besándose... Pues sí... se ha llevado a cabo ese BESO SANTO frente a la Catedral de Madrid, la Almudena... pero el lugar más apropiado... dado el caso, hubiese sido la Catedral de Alcalá.

Que viva los BESOS SANTOS... si son manifestación de amor y cariño, de lo bueno de la vida, del aprecio que nos podemos tener.... Suelen ser más santos los besos que damos que las palabras ofensivas que solemos decir. ¿No es eso precisamente lo que hemos de aprender de Jesús?... provocar manifestaciones de amor, y no incitar a la crispación y al odio....

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8 Abril 2012

ANUNCIAR A JESÚS

Nuestra fe en la resurrección de Jesús se fundamenta en el testimonio de los apóstoles y los demás discípulos, que vivieron con Jesús, lo vieron morir en la cruz y después se encontraron con Él resucitado.

María Magdalena y los apóstoles vivieron esta honda experiencia, que les dejó una huella profunda y que les impulsó a comunicarla a otros. Esta experiencia, que impactó en sus corazones, se transmite como un verdadero descubrimiento en sus vidas.

Esto también les sucedió a los discípulos de Emaús, y a tantos otros.  Y es que quien ha experimentado en su vida la presencia de Jesús, del Jesús Resucitado se convierte en un verdadero y auténtico testigo de Él. Testimonia con la propia experiencia personal.

El testimonio cristiano consiste fundamentalmente en invitar y suscitar el encuentro personal con Jesucristo, para que la otra persona pueda sentir su mirada amiga, que le llama por su nombre y, de este modo, comienza la historia de otro encuentro con el Señor; un nuevo encuentro de amor entre Dios y el hombre/mujer.

La evangelización, el anuncio de Jesús Resucitado es fundamentalmente siempre el mismo, pero es cierto que asume connotaciones diversas según las situaciones históricas. Los apóstoles anunciaron a Jesucristo en la sociedad judía, dominada por los romanos; a nosotros nos toca anunciarlo en nuestra sociedad concreta. En el contexto actual en que vivimos: y estamos en una sociedad donde lo cristiano se ha convertido, sociológicamente, en un hecho secundario y casi residual, recuerdo, para muchos del pasado o de personas ancladas en sentimientos personales y no reales.

Nuestra cultura occidental se está alejando conscientemente de la fe cristiana y camina hacia un puro y duro 'humanismo'. Mejor, quizá lo espiritual y transcendental queda fuera de lo importante de la vida. Se podría decir que estamos viviendo un 'nuevo paganismo', en cuento que todo lo que tiene que ver con la dimensión del espíritu queda fuera del ámbito comunitario y así es algo íntimo y personal.

Entre los que nos decimos cristianos, el Dios vivo es apartado de la vida de cada día, para acudir a Él en situaciones marcadas de la vida o del año, como ha sido la semana santa con sus actos, en algunos casos, ni siquiera religiosos, sino culturales o por pura tradición.

Pero el acontecimiento que celebramos ayer, es un acontecimiento de ánimo a seguir la tarea del anuncio.

Simón Pedro hace una confesión pública de su fe en Cristo. Esta actitud de claro testimonio es necesaria para los cristianos de hoy, en medio de un ambiente cultural "light", una cultura donde vale todo.

El anuncio de la fe cristiana no puede quedar reducido a un conjunto de palabras bellas, de gestos de religiosidad, de simples propuestas humanitarias o de signos concretos de solidaridad: todo esto sería una presentación bastante reduccionista del cristianismo.

La tarea del cristiano, después de celebrar la Fiesta de anoche,  es anunciar a Cristo Resucitado, Jesús, Dios y Hombre. Por tanto no habrá evangelización verdadera, mientras no se anuncie el nombre y el mensaje de Jesús de Nazaret.

El mensaje central de nuestra predicación no puede ser otro: “Que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, que fue sepultado y resucitó al tercer día según las Escrituras". Porque creemos en la escritura transmitida.

En consecuencia, es preciso poner a Jesús como el centro de nuestro anuncio y de toda la pastoral de las parroquias e instituciones de la Iglesia. Nuestra tarea es hablar de Jesucristo, punto central de nuestra fe.

Hoy no son suficientes los signos de amor y de solidaridad… todo ser humano está llamado a amarse y a ser solidario los unos con los otros. La tarea del cristiano es desvelar la humanidad y el rostro del Dios de Jesucristo. A veces confundimos a los cristianos con voluntarios de ONGs olvidando el verdadero cometido del mensaje: anunciar el amor de Dios.

Es urgente volver a hablar de Dios con un lenguaje actual, un lenguaje sencillo, fresco y vital. Hemos de anunciar a Dios como comunidad de amor, que nos invita a su amistad; hemos de anunciar que por Jesucristo, Hijo de Dios, y resucitado, nos ha devuelto la posibilidad de ser hijos de Dios.

La fe en Cristo es un don de Dios para vivirlo en comunidad y para irradiarlo al exterior, tanto con el testimonio de vida como con la palabra. Los mismos apóstoles enseñan que la misión de comunicar la “buena noticia” es de todos. Hay que tomar mayor conciencia de esta tarea misionera: La misión de anunciar corresponde a todos.

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7 Abril 2012

CLASES DE HOMILÉTICA

En su tiempo tuve una asignatura en mi carrera que se llamaba homilética. Me interesó mucho y después de asistir a más cursos sobre este tema, fui durante varios años profesor de dicha asignatura. Creo que, por lo que comentaban los alumnos, no estaba mal. Pero cuando en estos días se escuchan algunas homilías de algunos sacerdotes y lo que es peor, Obispos, uno ya duda de haberlo hecho bien en esas clases.

Pienso que lo que aprendí en esos cursos fueron meros engaños... creo que ya no se lleva eso de saber a quién tienes delante, de saber ser claro y conciso, de no aburrir al personal y de saber distinguir lo que es una clase de teología, o moral, lo que es una charla o una ponencia... lo que es pasar el rato... a lo que realmente debiera ser un saber compartir desde la homilía. Me ha sorprendido una homilía en la que desviándose de lo que realmente se está celebrando, se dedica a sacar temas que aunque pudiera ser tratado en otro contexto, no tiene nada que ver dentro de una homilía, y menos una homilía por medios públicos de información... y una vez más, los sacerdotes y obispos volvemos a dar la imagen amarga y de pecado profundo que a veces nos queremos ver metidos y queremos ver metidos a otros.

Me han animado a escuchar una homilía de ayer, viernes santo... de un obispo... "sí... (como diría un amigo) como te lo cuento"...

Si esto es una "homilía"... muchos sacerdotes no sabemos preparar ni hacer homilías. Quiero, y una vez más lo digo... oír buenas noticias de mis pastores, y sobre todo en días tan especiales como los que estamos viviendo. Me gustaría oír con más frecuencia del amor de Dios, de su misericordia... Me gustaría que los sacerdotes preparáramos los homilías siendo muy realistas, desde la Palabra, a la luz de la vida de una comunidad creyente. Me gustaría que los sacerdotes... no pretendiéramos decir en una homilía (10-15 minutos) todo lo que sabemos... o no.

Sí, tenemos que pedir perdón por las veces que hacemos insoportables las celebraciones... creo que tenemos que pedir perdón por no saber a quiénes estamos hablando... tendríamos que saber pedir perdón por no sabernos poner en el asiento de los que nos están escuchando... (qué horror en algunos casos!!!). Perdón por las cosas que decimos sin venir a cuento.. perdón por no saber decir lo que sí que viene a cuento y lo hacemos ofendiendo.... perdón por la duración interminable de las homilíiiiiiiiiiiiiiiías, por el poco entusiasmo que ponemos al pronunciarlas, por lo poco convencidos con que lo decimos.... Perdón por las veces que no las preparamos, perdón por quedarnos tan campantes aunque sepamos que lo hemos hecho mal... perdón.

Y Sí, aquí sí que tiene sentido esa canción que un compañero mío odia y que con mucha razón critica su letra... "Perdona a tu pueblo Señor... no estés eternamente enojado"... "Perdona a algunos de tus sacerdotes... pues más que animar a amarnos y a amarte a ti, lo único que provocan en sus fieles, en tus hijos, es animarles a pecar, deseando marcharse cuanto antes de las celebraciones, acordándose de su buena madre, de estar descentrado en lo que se está haciendo, .... y, por supuesto, provocan el deseo de... no volver más"..... Sí, Señor, "perdónales.... porque no saben lo que hacen" o quizá sí que lo sepan y por eso tienen más delito.

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6 Abril 2012

JESÚS MUERE... MUERE EL HOMBRE

Jesús muere... Dios muere... Muere el hombre y la mujer... Morimos nosotros...

Según la fuente cristiana más antigua, al morir, Jesús "dio un fuerte grito". No era sólo el grito final de un moribundo. En aquel grito estaban gritando todos los crucificados de la historia. Era un grito de indignación, de repulsa y de protesta. Era, al mismo tiempo, un grito de esperanza.

Nunca olvidaron los primeros cristianos el grito final de Jesús, ni siquiera cuando pusieron en sus labios otras palabras conmovedoras. En el grito de este hombre, identificado con todos los humillados y torturados hasta la muerte, está la esperanza última de la vida, de nuestra vida. En el amor impotente de este crucificado está Dios mismo gritando contra las injusticias, contra los abusos y torturas de todos los tiempos.

En este Dios se puede creer o no creer, pero no es posible burlarse de él ha llegado a decir un teólogo (José Antonio Pagola) ni siquiera pasar de un modo indiferente. Este Dios, no es un Dios dedicado a exigirnos sacrificios que aumenten aún más su honor y su gloria. Dios ha sufrido ya por todos, y hoy, Dios, sigue sufriendo con los que sufren, con los que gritan y protestan y con su amor nos arrastra, no empuja hacia la Vida.

Para creer en este Dios, no basta ser piadoso; es necesario, además, tener compasión. Para adorar el misterio de un Dios que es crucificado, no basta celebrar la semana santa; hemos de escuchar los gritos de los que sufren. Para amar al Crucificado, no basta besar sus pies; hemos de bajar de la cruz a los muchos crucificados de nuestro tiempo: mujeres maltratadas, niños explotados, hombres o mujeres que sufren el dolor de la pérdida de algún ser querido por la injusticia del terrorismo, ancianos olvidados en residencias, gente que vivirá marcada por los desastres de la naturaleza, .... Hoy hemos de escuchar el grito que surge de la humanidad entera.

La experiencia del momento de la crucifixión es inolvidable. Mientras los soldados lo van clavando al madero, Jesús decía: «Padre, perdónalos porque no saben lo que están haciendo». Es que Jesús es así. Así ha vivido siempre: ofreciendo el perdón del Padre, sin que nos lo merezcamos muchas veces.

No es extraño que Pablo de Tarso invite a los cristianos de Corinto a que descubran el misterio que se encierra en el Crucificado: «En Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta los delitos de los hombres». Así está Dios en la cruz: no acusando al mundo de sus pecados, sino ofreciendo su perdón a quien quiera y ésto es lo que celebramos esta semana santa: el Amor y el Perdón de Dios.

En un día como hoy, hace casi dos mil años, Jesús fue clavado en la Cruz.  Y seguir a Jesús es seguir a un crucificado

Y es que Jesús no pretendió dejar detrás de sí una «escuela», al estilo de los filósofos. Tampoco pensó en una institución dedicada a garantizar en el mundo la verdadera religión. Jesús puso en marcha un movimiento de «seguidores» que se comprometieran a anunciar y promover su proyecto de un nuevo reino, el «reino de Dios». El seguimiento a Jesús y Jesús muerto y resucitado, es lo único que nos hace ser cristianos.

Aunque a veces lo olvidamos, esa es la opción primera de un cristiano: seguir a Jesús. Esta decisión lo cambia todo. Es como empezar a vivir de manera diferente la fe, la vida y la realidad de cada día. Encontrar, por fin, el eje, la verdad, la razón de vivir, encontrar el camino. Poder vivir dando un contenido real a la unión a Jesús: creer en lo qué él creyó; vivir lo que él vivió; dar importancia a lo que él se la daba; interesarse por lo que él se interesó; tratar a las personas como él las trató; mirar la vida como la miraba él; orar como él oró; contagiar esperanza como la contagiaba él.

Seguir a Jesús implica poner en el centro de nuestra mirada y de nuestro corazón a los pobres y a los que buscan misericordia. Situarnos en la perspectiva de los que sufren por cualquier causa. Hacer nuestros sus sufrimientos y sus aspiraciones. Situarnos en las perspectivas de quienes tienen un corazón roto y sin embargo quieres ser felices. El mensaje de Jesús es el mensaje de la felicidad.

Seguir a Jesús es asumir su defensa. Seguir a Jesús es vivir con compasión. Sacudirnos de encima las indiferencias. No vivir solo de principios teóricos, ni en celebraciones muchas veces vacías, sino acercarnos a las personas en su situación concreta.

Seguir a Jesús pide desarrollar la acogida. No vivir con mentalidad de secta ni cerrados en nuestras supuestas verdades inalterables.

Seguir a Jesús es no excluir ni excomulgar a nadie si él no quiere. Es hacer nuestro el proyecto integrador de persona de Jesús. Significa derribar fronteras y construir puentes. Eliminar toda discriminación: entre hombre y mujer, blanco o negro...

Seguir a Jesús crucificado es asumir la crucifixión por el reino de Dios. Significa tomar partido por los que lo están pasando mal. Seguir a Jesús es cargar con la cruz de cada día en comunión con Jesús y los crucificados de la tierra.

Seguir a Jesús es confiar en el Padre de todos, invocar su nombre, pedir la venida de su reino y sembrar la esperanza de Jesús contra toda esperanza.

Y es que toda su vida estuvo dirigida a este momento supremo: la entrega total de su existencia por un proyecto de amor, el proyecto de Dios.

San Agustín se pregunta: ¿Porque tanto padecimiento? -y se responde- Todo lo que padeció es el precio de nuestro rescate. No se contentó con sufrir un poco: quiso agotar el cáliz, sin reservarse nada para que aprendiéramos la grandeza de su amor.

Pues que sepamos acompañar hoy a Jesús, como lo hizo María, desde el silencio. Y descubramos que en nuestra vida, también hemos de ir asumiendo la cruz como signo de esperanza en un mundo que se sumerge en dolores.

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Hola, me presento; trabajo en una Comunidad Cristiana a la que aprecio y en un Centro Educativo con el que me identifico y al que quiero; soy sacerdote y lo llevo con mucha honra... Desde este Blog quiero compartir contigo las inquietudes personales y sobre todo las ilusiones que dan sentido en esta vida CONTADOR
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